Antes de que el naufragio lo hiciese inmortal, el RMS Titanic ya era una leyenda. El 31 de mayo de 1911 acudieron a la botadura en Belfast del mayor transatlántico de la época –un “coloso de la navegación” que costó 85 millones de franceses, según relató ABC– unas cien mil personas, diez veces más de las que recibieron su gemelo , el RMS Olympic, su a Nueva York el 21 de junio de 1911. La entrada en el agua del Titanic fue, además, el primer ‘negocio’ que se creó alrededor del lujoso buque, que presumía de ser «insurergible»: había tanta expectación por verlo a flote que cientos de pescadores y marinos alquilaron sus barcas a curiosos para ver… Ver Más

