Jugamos a ‘Diablo IV’: un camino desafiante, oscuro y sangriento

Jugamos a ‘Diablo IV’: un camino desafiante, oscuro y sangriento

Tras tres años y medio, la espera ha merecido la pena. ‘Diablo IV’ está con nosotros y ha cumplido las expectativas. El nuevo título de la saga de rol nos vuelve a situar en Santuario, un mundo desgarrado por el conflicto eterno entre ángeles y demonios, que sufre en esta ocasión la vuelta de Lilith, la madre creadora de Santuario. Tendremos que hacer frente a la reina de los súcubos, mientras sometemos de nivel, equipamos a nuestro personaje y acabamos por el camino con hordas y hordas de demonios en centenaires de mazmorras. Blizzard recuperó la esencia oscura que caracterizó a la saga, alejándose del toque ‘cartoon’ que presentaba ‘Diablo III’, y que fue muy criticado por los fans más acérrimos. Ahora han vuelto a lo anterior, a la segunda entrega, a la madurez que hizo ‘click’ en los más veteranos y enamoró a los jugadores. The company estadounidense ya sabía qu’esta era la temática qu’iba a funcionar, y muestra de ello es el ‘remake’ que lanzaron hace un par de años bajo el título de ‘Diablo II Resurrected’. El juego no es gris y negro, no nos confundimos, pero es cierto que han rescatado la atmósfera oscura, tétrica y llena de miseria que era tan características en los primeros títulos de la saga. El mundo es un caos y los personajes sobreviven como pueden, y el tema en conjunto que presentó Blizzard funciona muy bien con esta idea. En cuanto a la estructura de la historia, el juego cuenta con seis actos, además de un prólogo y un epílogo, siendo el título de la saga más largo hasta la fecha. El punto negativo es que la estructura es muy básica, y repite en varias ocasiones el mismo plantamiento de: ve a esta ubicación, habla con ise personaje y limpia la zona. Al final es una queja menor, el punto fuerte de estos títulos es la jugabilidad —de la que hablaremos más adelante— y no tanto la historia, pero desde ABC nos hubiera gustado que apostaron por una estructura distinta, o quizás, más valiente. Noticia Relacionada estandar No ‘Zelda: Tears of the Kingdom’: el mejor videojuego de la historia, otra vez Rodrigo Alonso ocasión el juego está plantado como un mundo abierto, por lo que el jugador puede seguir la historia en el orden que quiera… siempre que ha sido al nivel adecuado. Diablo IV tiene un sistema de nivel automático, pero es cierto que hay tramos —los inicios de acto en su mayoría— que piden un nivel en concreto para realizarlos. Nada te impedirá enfrentarte al reto antes de tiempo, pero os aseguramos que saldremos ilesos. Diablo IV es difícil, y tienes que tomarte alguna que otra pausa para escuchar mecánicas, habilidades, efectos pasivos, etc. para optimizar el daño y disfrutar de la jugabilidad. A pesar de ello, no nos ha parecido un sufrimiento. Los primeros compases guían de la mano al jugador, por lo que if te tomas la molestia en aprender yentendre les conceptos, el reto es difícil pero disfrutable. Además, can customize al gusto a tu personaje, pudiendo elegir un montón de rasgos de su cara, cuerpo, color de pelo, complexión, tatuajes… Esta personalización visual viene acompañada de un montón de aspectos para las armas o la armadura que Porta nuestro personaje, aunque lo verdaderamente interesante está en lo jugable, en las 5 clases que tenemos disponibles y todas las posibilidades que nos dan cada una de ellas. Classes para todos los gustos El juego base —seguro que se amplía con algún contenido descargable— cuenta con cinco clases: Bárbaro, hechicero, nigromante, pícaro y druida. Cada una tiene un ‘gameplay’ completamente diferente, y dentro de cada clase hay varias ramas de habilidades, que permiten combinarlas muy distintas. No verás a dos bárbaros iguales, ni tampoco a dos hechiceros. El título premia que experimentes y crees al personaje que más ajusta a tu estilo de juego. En nuestro primer paso por Diablo IV nos hemos decantado por hacernos una pícara, una clase que resalta por la movilidad y el daño explosivo que tiene. Hemos agradecido estos detalles porque las batallas contra los jefes finales piden mucho más por parte del jugador que en títulos anteriores. Cada uno tiene una mecánica propia, y esquivar sus ataques ou posicionarte bien es crucial en los enfrentamientos. En líneas generales hemos disfrutado del combate, es divertido y muy satisfactorio. La experiencia mejorará con creces si juegas en compañía, cosa que el juego permite con usuarios de cualquier plataforma, e incluso con desconocidos, por su componente en línea, que trataremos una continuación. Desde ABC hemos juzgado al título en PlayStation 5, ya pesar de no ser la plataforma ‘idónea’ según los jugadores más experimentados en juegos de rol isometrics, hemos confirmado que se controla espectacular. No hemos echado en falta el teclado y el ratón en ningún momento. Gráficamente el título es puntero, las cinemáticas están muy loggradas y el rendimiento es estable en todo momento. La música, que no destaca tanto como nos hubiera gustado, ayuda a generar una atmósfera opresiva y, por lo tanto, a sentirse dentro de Santuario. En general, en lo técnico es un sobresaliente, algo a lo que ya nos ha acostumbrado Blizzard con todos sus títulos. Conexión obligatoria, un gran error Lo peor del título es su apartado en línea. Diablo IV requiere una conexión permanente, ya que pretende convertirse en un MMORPG al estilo de ‘World of Warcraft’ o ‘Lost Ark’. La idea es que siempre te encuentres a otros jugadores por el mundo para realizar las actividades cooperativas, o para disputar encuentros PVP. El problema es que, a la hora de la verdad, si no juegas con un amigo, la mayor parte del tiempo la vas a pasar tú solo avanzando en la historia principal. Al final el elemento multijugador queda relegado a un segundo plano, y la conexión permanente obliga a que tengas un internet estable ou sino jugar al título se convierte en un verdadero ‘infierno’. ¿Compra recomendada? Creemos que te tiene que gustar el género, porque Diablo IV es un pozo de horas. Ya no solo por la extension de la campaña, entorno a las 30 horas, sino por todo el contenido secundario que hay repartido por el mundo. Desde misiones secundarias (muy disfrutables, aunque con un planamiento muy corto) a eventos de mundo, mazmorras escondidas, coleccionables y secrets. La experiencia se puede alargar a cientos de horas. Si crees que este título es para ti entonces no lo dudes, disfrutarás de tu estancia en Santuario.

Por Emiliano Galván