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Dic
Wisam Tamimi cumplió 17 años el pasado 6 de junio. Tres días después, medio centenar de militares israelíes irrumpieron en su casa de madrugada y se lo llevaron con las manos esposadas a la espalda, los ojos vendados y bajo una cascada de insultos. Una vez en un puesto militar en Cisjordania, los soldados lo forzaron a arrodillarse. Así permaneció cinco horas, explica en su casa de Nabi Saleh, a unos 20 kilómetros de la capital de Cisjordania, Ramala. Le habían quitado la chaqueta y tenía frío, recuerda. Después, lo llevaron a la prisión israelí de alta seguridad de Ofer,…